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Año del Buen Servicio al Ciudadano
VIERNES 18

de agosto de 2017

LAURA DESCALZI MARROQUÍN

“Aprendí a amar al país trabajando”

Afirma que políticas de bienestar influyen positivamente en los empleados.

Perfil. Es jefa de la Oficina de Recursos Humanos de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu), y se encargó de crear esa área e iniciar el proceso de cambio de lo que fue la Asociación Nacional de Rectores (ANR). Una tarea difícil que hoy rinde sus frutos.

22/2/2017


Susana Mendoza

smendoza@editoraperu.com.pe

Tiene sentido del humor, pero no le gusta burlarse de las personas. Es palomilla con su equipo de trabajo, y sin embargo no deja de mostrar seriedad cuando alguna situación laboral lo requiere. Laura Descalzi Marroquín es una mujer de retos y, aunque su figura es delicada, la fuerza de sus convicciones la motiva a enfrentarlos.

Su primera tarea como jefa de la Oficina de Recursos Humanos de la Sunedu fue crear la institución. Eso fue en marzo del 2015. El contexto fue difícil, pues directivos y trabajadores de la otrora Asociación Nacional de Rectores (ANR) se resistían a pasar las olas de los cambios y la modernización.

Pero logró el cometido, recuerda, gracias a la confianza de su jefe de entonces, José Antonio Silva Sologuren. “Me dio miedo al inicio, y estuve a punto de no aceptar, no me sentía con capacidad para hacerlo. Pero me dijo que lo pensara, que era la única oportunidad en mi vida para colaborar con la educación universitaria. Y no se equivocó”, recuerda.

Bienestar primero

En la Sunedu trabajan alrededor de 550 personas que tienen diferentes vínculos laborales con la institución. Como a los supervisores que visitan las universidades públicas y privadas para que cumplan con los estándares de calidad y logren su licenciamiento.

 “Son consultores que tienen su reglamento de trabajo, les garantizamos seguridad y salud, tienen seguro, son parte de la comunicación interna y les abrimos nuestras puertas para que se sientan en confianza”, señala.

Valores y honestidad

Pero no solo como alumna de un colegio religioso recibió valores. También, afirma ella, los aprendió en la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat), en donde se forjó como servidora pública. Allí estuvo 21 años de su vida. Creció y aprendió a ser honesta, amar al Perú y conocer de las diferencias sociales e injusticias.

“Ingresé como auditora, y viajé por todo nuestro país. Aprendí a amarlo y conocí las desigualdades que había. Recibí palazos de los comerciantes del emporio comercial Gamarra que se negaban a pagar impuestos, o sonrisas de quienes nos abrían las puertas porque por primera vez el Estado peruano recaudaba dinero”.

Profesionalización

A Laura le gustaría ayudar a elaborar el perfil técnico de la Sunedu. Su sueño es que las casas de estudio superior sean un lugar del libre pensamiento y de creatividad.

Y las palabras fluyen conforme pasa el tiempo de la entrevista, porque si algo tiene esta economista es solvencia profesional, mesura en sus opiniones y transparencia al mismo tiempo.

Entonces es inevitable que se refiera a la corrupción y a los servidores públicos del Estado. “Hay dos tipos de miedo que tienen los funcionarios: a decir no , o a decir sí. Pero, cuando uno tiene bien asentadas sus bases morales, es difícil caer en la tentación.”

Laura sugiere que el Estado diseñe políticas de bienestar para todos los servidores públicos, pues influye positivamente en el clima laboral y acrecienta el amor por el Perú.

Hoja de vida

Me formé como economista en la U. Garcilaso de la Vega (1987- 1991). Estudié la especialidad en Gestión de Inversión en la U. Politécnica de Madrid (2003- 2005).

Realicé la Maestría de Dirección Estratégica del Factor Humano en la UPC (2016).