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Año del Buen Servicio al Ciudadano
MIÉRCOLES 26

de julio de 2017

FERNANDO ARMAS. ACTOR CÓMICO

“He vuelto a vivir”

El popular imitador regresa a los escenarios junto a Los Chistosos en dos únicas fechas, luego de diez años de sonada separación.

12/3/2017


Cecilia Fernández Sívori

mfernandez@editoraperu.com.pe

Considerado una de las figuras infaltables para hacer reír, Fernando Armas tuvo que afrontar situaciones difíciles para regresar con renovada energía a los escenarios, de los que se alejó para restablecerse luego de una delicada crisis emocional que lo llevó a cuestionarse y replantear su existencia.

Hoy, renovado y dando un paso a la vez, Armas nos confiesa que regresa a los escenarios con la plataforma de humor con la que el público más lo recuerda: Los Chistosos, este 17 y 18 de marzo, en el Teatro Peruano Japonés, con un sinnúmero de imitaciones.

–Regresas con tus compañeros de siempre, ¿sientes que siempre serás un ‘chistoso’?

–Estuve más de 14 años con ellos y han pasado diez años desde que dije adiós. Pero parece ayer que me fui. Hasta ahora la gente me sigue llamando como parte de ellos y hasta me dicen que me escuchan. Creo que dejé un sello porque hice un buen trabajo, que hoy es recompensado con el recuerdo.

–Marcaste un hito en el grupo, sin embargo te fuiste, ¿fue lo correcto?

–Si no hubiera dado ese paso, creo que me hubiera encasillado. No me fui por un tema económico de Los Chistosos, me fui a buscar nuevos horizontes, a tocar puertas y eso me ayudó a lo que soy ahora: un desempleado (ríe). Creo que hice lo correcto porque hice de mi nombre una marca y me llevó a ser jurado de un programa de TV, a tener un programa de humor propio, a producirme en eventos. Creo que valió para que me vean individualmente.

–Se rumoreaba que te fuiste peleado.

–Es falso, no me fui peleado con ellos. Necesitaba experimentar motivaciones mayores. Asumí el riesgo de irme a Willax y se ha dejado ahí un camino de hacer humor, tanto que ahora es conocido así. Le he dado posibilidades a mis colegas y a gente nueva de tener esa puerta.

–Tuviste un momento difícil el año pasado, no la pasaste bien.

–A nosotros nos tienen como una imagen de hacer reír y muchos creen que nuestra vida es alegre y placentera. Pero tenemos bajones que nos llevan a la asistencia psicológica y psiquiátrica, que fue mi caso. No pensé que una situación así iba a tumbarme y a tener que dejar los escenarios, a decir no a eventos, a dejar hasta de conducir.

–¿Qué hiciste para recomponerte?

–Descansar, meditar y, sobre todo, hacer una autorreflexión, dejar las culpas atrás y autoperdonarse. Entender que estuviste llevado por tu ego y eso desencadena un cuadro de ansiedad y pánico. Ahí te das cuenta de que no eres un robot, que tienes que parar. Te das cuenta de que el cuerpo habla lo que la mente calla. Ya no sensibilizaba, no tenía emociones.

–¿Qué suceso te lleva a parar?

–Empecé a sentirme angustiado y me salía del escenario, se me trababa la lengua, me daba soponcio. Acudí a los médicos porque pensaba que era la andropausia, me hice exámenes de colon. Es increíble cómo el cuerpo te emite alarmas.

–¿Qué lecciones sacas de todo eso?

–Hoy soy consciente de lo que me hace mal, por ejemplo, tomar licor me pone ansioso, así que ahora bebo lo mínimo. Agradezco las muestras de cariño que recibí en mis redes sociales y de poder, gracias a mi experiencia, brindar un consejo a otros. Hay que recordar que como seres humanos siempre estamos en servicio.

–Una lección de prestarle atención a lo realmente importante.

–Nadie es perfecto. Todos somos falibles de caer en momentos críticos y ese fue uno de ellos. De reconocer y salir adelante porque todo depende de uno. Pero si tú no pones voluntad y asumes el control de tu vida, no sirve de nada. Con el apoyo de tu familia todo se puede.

–¿Sientes que este quiebre te ha abierto a otras perspectivas?

–Valoras a quienes están a tu lado y, por ello, he pedido perdón a mi familia. Por a veces dejarla de lado, el egoísmo te lleva a pensar que haces bien trabajando mucho, acumulando dinero, pero a la vez te das cuenta cómo vas sacrificando tus fuerzas, tus sentimientos, tus emociones.

–¿Qué es lo primero que se debe hacer?

–Valorar lo que tienes cerca. De ahora en adelante, con el perdón de ellos, les quiero dar la vida que me merezco y que ellos se merecen. Es tiempo que no se recuperará lo que ya pasó, pero hay que vivir lo que queda. Entender que cada minuto de tu existencia será en función de cómo asumas tu vida. Quiero gozar de mi familia, mis hijos se irán en algún momento, pero con mi esposa nos queda mucho por vivir. Ella es lo máximo, maravillosa. Un ser humano excepcional.