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Año del Buen Servicio al Ciudadano
SÁBADO 22

de julio de 2017

RIBER ORÉ. GUITARRISTA

“Querían que sea como García Zárate”

Aprender mientras se vincula a múltiples proyectos le permite desarrollarse en su instrumento. El 9 de marzo, Riber Oré presentará el libro en el auditorio Mario Vargas Llosa de la Biblioteca Nacional de San Borja.

26/2/2017


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Foto: Vidal Tarqui

“Yo soy de la nueva generación de guitarristas que proponen un repertorio nuevo”, dice Riber Oré, quien ha acompañado a la mayoría de cantantes de música andina. 

Su primer libro se llamará Guitarra Andina Contemporánea, y será publicado la próxima semana por el sello norteamericano Goin’ Native. Incluye sus arreglos, adaptaciones y composiciones de guitarra solista. Para el músico, “no es un libro de partituras común”. Porque a las transcripciones se agregan textos –en español e inglés– de Leo Casas para cada una de las 10 canciones, y lienzos de Miguel Molina, amén del CD musical.

Son canciones tradicionales como ‘Adiós pueblo de Ayacucho’, popurrís de chuscadas ancashinas, huancas, del Norte Chico y dos de sus composiciones. “El libro está hecho para la gente que les interesa el arte. Mientras escuchan los temas, pueden leer la historia de cada canción”, dice Riber, para quien “más que mi trabajo, me divierto mucho con la guitarra”.

-Eres un guitarrista de múltiples proyectos…

-Soy un concertista de guitarra que además interactúa con músicos criollos, de jazz, latin jazz o cosas así. Es una buena metodología para seguir aprendiendo. En mi faceta de solista, aprendo mucho cuando acompaño a los cantantes o dirijo a un grupo musical. Ahora preparo mi quinto álbum de solista con temas de música andina latinoamericana contemporánea.

-A otros concertistas no les gusta acompañar.

-En una época, mantener una postura así era apropiado. Ahora el solista ha migrado a otras características y hay guitarristas importantes como Jorge Vega Ugaz o Ronald Contreras, que hacen discos de solistas muy buenos y, además, se ensamblan muy bien acompañando.

-Y no se podría sobrevivir aquí dedicándose solo a la guitarra de conciertos…

-¿Qué hago siendo solistas, presentándome una vez al año en un teatro importante? Creo que hay que crear espacios.

-¿Si no tuvieras algo que te enseñe, la música te sería muy aburrida?

-No me veo trabajando con un grupo siempre y tocando el mismo repertorio por 15 o 20 años. He aprendido bastante de lo que hago. En ese sentido, la misma vida ha sido un gran taller. Doy gracias que siempre se me convoca a cosas nuevas y con trayectoria.

Riber empezó a los 4 años y a los 7 dio su primer concierto en el Teatro Felipe Pardo y Aliaga. Tiene 37 años, es limeño, vecino de Comas, de padre ayacuchano y madre cajamarquina. En sus 20 años de trayectoria artística ha aprendido a encontrar valor tanto a los trabajos muy pequeños como los importantes. Y continuar probando, sí. Ahora está trabajando su nuevo dúo, Riber & Luis. Y en abril volverá a México para un encuentro de quenistas latinoamericanos.

-¿Quién pesó más en tu formación musical?

-Pienso que la familia de mi papá, Poli. Él toca la guitarra y ha sido mi primer maestro. Luego vinieron Carlos Hayre, Pepe Torres, Álvaro Lagos… Maestros importantes. Conocí a Amílcar Gamarra, la primera guitarra del Trío Ayacucho, en algunas vacaciones recuerdo haber pellizcado algunas cosillas de él.

-¿Primero fue la música andina y luego te abriste a los demás géneros?

-Sí. Y al principio recibí un poco de crítica de la prensa y de compañeros guitarrista mayores, que querían verme como la continuación de Raúl García Zárate, muy centrado en lo ayacuchano…

-Pero tu universo era distinto.

-Claro, a los 12 años en casa escuchaba los discos de Paco de Lucía. Tenía una fuerza diferente de lo que yo estaba acostumbrado a ver en el Perú. He tratado de crear un personaje que sea versátil, pero al momento de hacer cosas trascendentes, como mi primer disco o ahora el libro, ha sido sobre la guitarra andina y contemporánea.

-¿No piensas en radicarte fuera?

-No. He tenido la oportunidad de viajar bastante, pero he visto la necesidad de que las cosas más trascendentes las puedo hacer desde mi país. Me gusta mucho ir, pero no me veo quedándome mucho tiempo.