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Año del Buen Servicio al Ciudadano
SÁBADO 22

de julio de 2017

CARLOS ÁLVAREZ. IMITADOR CÓMICOMULTIFACÉTICO. A CARLOS LO PODEMOS VER EN EL TEATRO CANOUT EN UNA TEMPORADA QUE VA TODOS LOS VIERNES Y SÁBADOS HASTA JULIO.

“Vivo intensamente gracias a mis personajes”

Imitador cumple 34 años de vida artística y lamenta que el talento haya dado paso al mercantilismo del espectáculo.

Carlos Álvarez celebra sus 34 años en el humor y recuerda, como si fuera ayer, cuando se presentó ante un imponente Augusto Ferrando, quien le daría la oportunidad de mostrar su talento para la imitación, sin imaginar que se convertiría en una de las figuras más sólidas de la escena peruana.

18/6/2017


Cecilia Fernández Sívori

mfernandez@editoraperu.com.pe

Aunque hoy lo tiene todo, Carlos recuerda sus inicios con alegría, cuando compartía sets con íconos de la imitación peruana de los que asegura absorbía con solo admirarlos. De ellos aprendió la disciplina y la exigencia. Eso lo hizo amante de marcar siempre la pauta en la innovación artística y que hoy lo tiene con sentimientos encontrados cuando enciende el televisor.

–¿Qué sientes ahora que acabas de cumplir 34 años en el humor?

–Extraño mucho la TV de los 80. Ahora estamos a la otra orilla. La TV ha cambiado totalmente. Por un lado, para bien, por el avance tecnológico, pero pésima en cuanto al contenido. Nos hemos dejado llevar por el escándalo.

–Es preocupante.

–Los mismos compañeros alimentan eso. Ellos dan los insumos para que esto se degenere. O la política del banner, que es otra cosa que está pasando. El canal tiene que estar volteando la marca porque ya es algo insólito. Hay pues esta negociación de cuánto me dan, si no, no salgo. Estamos pues ante el mercantilismo del espectáculo. Y, lamentablemente, el talento y la profesión han quedado de lado, y yo lamento muchísimo eso.

–El humor siempre apela a la mujer hermosa, ¿cómo lo has manejado?

–Siempre hemos buscado hacer cosas nuevas. No saco chicas voluptuosas o en paños menores. Puedo tener en mi elenco chicas lindas, pero deben tener talento. Hemos descubierto nuevos valores y no los tengo que estar exhibiendo, pues con su talento marcan una diferencia. Es cierto que gusta ver una cara bonita, eso no se puede negar, pero no podemos basar el éxito en eso.

–También has sido el que más cartas has recibido.

–La primera fue por imitar a Pinochet. La mandó el embajador. El mismo Genaro Delgado Parker, que en paz descanse, la recibió porque la señal de Panamericana en aquel entonces llegaba a Tarapacá. Pero igual lo seguimos haciendo, en ese sentido me apoyó. Recuerdo que cuando fui a Chile, me pasó la anécdota de los carabineros que me sacaron porque me había disfrazado de Pinochet y me soltaron bien alejado de Santiago.

–Cómo acabas cada show directo a la casa

–Con la adrenalina a cien. No te vas a dormir ni a descansar porque es imposible. Y sí, he descuidado mi salud que debo encauzarla sí o sí porque los años no pasan por gusto.

–¿No te perdonas un error?

–Soy demasiado exigente y quizá por eso tengo esa fama de perfeccionista y me he ganado algunos anticuerpos por eso. Pero es mi manera de trabajar. Acabo un show y me reúno a ver qué funcionó o no. A veces empalmamos con otras presentaciones o tenemos shows previos. A veces actuamos a las 6 y 30 de la mañana, o hemos tenido en un solo día hasta diez shows. Así es mi vida.

–34 años vividos intensamente

–De mucho trabajo, pero contento y orgulloso porque he demostrado que el humor político tiene una relevancia y hace ver a la gente lo que los políticos a veces tratan de disfrazar. Y solo agradecerle a todos mis personajes, porque cada uno ha tenido una vida propia y he podido vivir intensamente a través de ellos.