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Año del Buen Servicio al Ciudadano
SÁBADO 22

de julio de 2017

ENFOQUE

CNM: ratificación con rostro humano

Uno de los primeros desafíos del actual pleno del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) con respecto a los magistrados era virar la imagen de temor que generaba entre muchos de ellos por otra que inspirara respeto. En efecto, en un principio, costaba entender cómo un importante número de jueces y fiscales podía tener un sentimiento casi de espanto hacia la institución que los había designado como tales.

12/7/2017


Guido Águila Grados

PRESIDENTE DEL CONSEJO NACIONAL DE LA MAGISTRATURA

No había ni siquiera indiferencia, sino una sensación de horror. En especial, con el procedimiento de evaluación integral y la ratificación. Pronto nos convencimos de que los magistrados tenían, en muchos casos, fundadas razones para esta suerte de pavor cíclico: cada siete años.

El CNM, lamentablemente, con algunas acciones ha abonado en la realidad que describimos: 1) En los primeros años las ratificaciones y no ratificaciones eran inmotivadas, esto es, un magistrado podía quedar fuera la carrera judicial o fiscal por un simple y lacónico ‘Non mi piace’ del pleno; 2) De forma intermitente se prohijó una cultura de sospecha sobre los evaluados. Las quejas y denuncias se consideraban matemáticamente, sin tomar en cuenta las razones de la existencia de aquellas; 3) Se recababan denuncias ciudadanas hasta el momento mismo de la entrevista, el evaluado era sorprendido; 4) Se pedía una documentación exuberante que, en siete años, se hacía un rascacielos de papel. Estas prácticas, aunque esporádicas, marcaban el rechazo de muchos jueces y fiscales contra el CNM.

El presente pleno del CNM ha optado por una línea de actuación que se soporta en un trípode: respeto irrestricto al magistrado, presunción de licitud e interdicción de la arbitrariedad.

Así, hoy la responsabilidad institucional de la evaluación integral y la ratificación de jueces y fiscales se desarrolla de manera exhaustiva y firme. Cuando se advierte que un magistrado no registra los estándares de conducta e idoneidad deseados, no es ratificado. Y la decisión de no renovarle la confianza se sustenta en una resolución que refleja que se ha respetado el debido procedimiento administrativo y con una sólida fundamentación.

Desde la segunda parte del 2016 se ha implementado la ratificación automática para magistrados que les restaba menos de un año para cesar en la función (69 años), si de sus documentos fluían indicadores que mostraban una performance superlativa.

En la primera mitad del presente año se ha desarrollado una suerte de ratificación automática a una decena de jueces y fiscales que mostraban un impecable desempeño profesional. El siguiente paso será que cuando la información de la conducta e idoneidad de un magistrado sea la deseada, se le notifique electrónicamente y obviar la entrevista. El tiempo se optimizará y permitirá detenerse en los casos en que el magistrado debe esclarecer su actuar. Una ratificación con rostro humano.