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Año del Buen Servicio al Ciudadano
SÁBADO 22

de julio de 2017

ANÁLISIS

El dilema de la reelección

El Congreso de la República terminó su primera legislatura ordinaria del período 2016-2017 sin resolver el dilema sobre si habrá reelección de alcaldes y gobernadores regionales para los comicios del próximo año, a pesar de que se han presentado hasta cinco proyectos al respecto.

9/7/2017


Eduardo García Zúñiga

Periodista

Fue un error del Congreso pasado eliminar la reelección, pues se pasó de un extremo a otro, de una reelección inmediata e indefinida a prohibirla totalmente, cuando hubiera sido mejor que prevaleciera un punto de equilibrio y permitir una sola reelección.

Claro, esa reforma se aprobó, como se dice, con la cabeza caliente, con un país molesto por los casos de corrupción destapados hasta el 2015 y escandalizados por las situaciones vividas en Áncash, Tumbes, Chiclayo, por citar solo algunos.

Una de las primeras objeciones que se hacen a esta propuesta es que puede generar corrupción. Es absurdo, el que es corrupto lo va a ser desde el primer día de gestión, no va a esperar un segundo mandato para empezar a robar. Además, están las figuras de la vacancia y la destitución en pleno mandato, por lo que sí es posible, desde el marco legal, sancionar sin esperar a terminar su período.

Es cierto, con todo eso se dieron casos de corrupción, pero fue por la falta de control de la Contraloría y de la propia oposición en cada municipio o región, pero no por la reelección.

Pero, además, se piensa que todos los alcaldes son reelegibles, y eso es falso. Según estadísticas de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), en las últimas elecciones del 2014, el 52.31% de los alcaldes provinciales intentó la reelección, pero solo el 10.77% lo consiguió. A escala distrital, el 17.41% tuvo éxito en ese objetivo, pero lo intentó el 60.62%.

Si tenemos 1,646 alcaldes distritales y 196 provinciales, de acuerdo con la Asociación de Municipalidades del Perú (Ampe), concluimos que la reelección es para una minoría.

La segunda objeción: que se presta al proselitismo político, y los reeleccionistas pueden aprovechar sus cargos para ganar, en desmedro de los otros candidatos. Sí, es un riesgo real, pero la legislación electoral es cada vez más estricta y vigilante con estos casos,

En cambio, las ventajas de la reelección, remarquemos, por una sola vez podría traer beneficios al país, porque cuatro años es poco para una buena gestión. Como lo dicen los números, la mayoría de autoridades electas son nuevas en el cargo, así que van a pasar por un período de aprendizaje de la gestión pública, lo que fácil les puede demandar un año. Así que solo les quedarían tres años de gestión.

En cambio, los dos períodos consecutivos permitirían la realización de proyectos a largo plazo en beneficio de las ciudades, un mejor gasto del presupuesto y la formación de cuadros en la institución.

Además, la reelección deberíamos verla como un derecho de electores de ratificar a una autoridad que consideran ha hecho un buen trabajo, y un premio para el aspirante a la reelección, de someter su gestión al escrutinio electoral.