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Año del Buen Servicio al Ciudadano
MARTES 22

de agosto de 2017

La ampliación del aeropuerto

Este martes se firmó la adenda del contrato de concesión del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, con lo cual se iniciará la ampliación del principal terminal aéreo del país, que incluye una nueva pista de aterrizaje.

27/7/2017


El ministro de Transportes y Comunicaciones, Bruno Giuffra, señaló que esto debe ser un motivo de celebración para los peruanos, pues después de 12 años de espera se superó una serie de obstáculos para iniciar la construcción de una obra que el país necesita con urgencia.

En cuatro años se debería terminar de construir la segunda pista del aeropuerto Jorge Chávez, y en el 2022 se concluiría la edificación del nuevo terminal.

El caso del aeropuerto limeño tiene un gran impacto en diversos sectores productivos del país, que es necesario sopesar y evaluar para sacar lecciones que nos sirvan en el futuro.

En el contexto económico actual, golpeado por una desaceleración en el crecimiento y la inversión, la reanudación de las obras del Jorge Chávez y la Línea 2 del Metro de Lima constituyen un logro del Gobierno, en su objetivo de destrabar una serie de grandes obras de infraestructura paralizadas desde el gobierno anterior, por unos 18,000 millones de dólares.

Sí, como se espera, otros proyectos también saldrán de la parálisis en los próximos meses; esto nos ayudará a que el crecimiento económico aumente, por lo menos, en un punto del PBI y mejore el clima de negocios, así como la disposición de los inversionistas para capitalizar sus recursos.

Sin duda, el mayor impacto se focalizará en la infraestructura aerocomercial y turística. El Aeropuerto Internacional Jorge Chávez fue diseñado para recibir a 10 millones de pasajeros al año, pero el boom económico del país hace que en la actualidad reciba 16 millones, y este año la cifra podría subir a 17 millones.

Además, el terminal limeño es el único en Sudamérica que cuenta con una sola pista de aterrizaje, a diferencia de Buenos Aires (Argentina), que tiene dos pistas, al igual que Santiago (Chile), Bogotá (Colombia) y Sao Paulo (Brasil).

Esta carencia genera la demora en la llegada y salida de los vuelos, y desanima a otras aerolíneas a entrar en el mercado peruano, lo que impide dar dinamismo a la oferta de pasajes y al turismo; de ese modo desaprovechamos nuestra condición de centro de conexión, al estar ubicados en el corazón de la región.

En pocas palabras, la ampliación del aeropuerto y la construcción de una segunda pista son necesidades urgentes que deben satisfacerse lo antes posible, más aún si el objetivo es llegar al 2021 a los siete millones de turistas por año.

Esa misma situación es la del aeropuerto Velasco Astete, del Cusco; por eso es indispensable que la construcción del nuevo terminal de Chinchero no se paralice, sino ver la manera de sacar el proyecto adelante, ya sea por el sistema de asociación pública-privada (APP) u obra pública, pero siempre resguardando los intereses nacionales.

La modernización de la red aeroportuaria debe convertirse en una política de Estado, y un buen punto de inicio es Lima y Cusco.