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Año del Buen Servicio al Ciudadano
MIÉRCOLES 26

de julio de 2017

PROPUESTAS

Policía Militar debe salir a las calles

La inseguridad ciudadana en el país es un tema de preocupación constante para la ciudadanía, a pesar de los esfuerzos que vienen haciendo el Gobierno y el ministro del Interior, Carlos Basombrío, para reducir los índices de criminalidad. Hasta los distritos más residenciales y urbanizaciones supuestamente más seguras son vulnerables también a robos, asaltos y asesinatos.

16/7/2017


PERCY GOMEZ BENAVIDES

jurista

¿Por qué hemos llegado a esta situación? La primera reflexión que recogemos de la realidad es que no se advierte la presencia policial en las calles, como ocurría antes, donde era común ver a los uniformados en los barrios, en las esquinas, interactuando con la población.

Esta ausencia facilita la acción delictiva, pues se reducen los riesgos para los delincuentes, y por eso ahora no solo asaltan bancos o casas de cambio, sino que también han ampliado su acción a locales supuestamente menos atractivos, como restaurantes, peluquerías, oficinas y viviendas.

La Constitución encarga al Estado la responsabilidad de la seguridad interna y la defensa nacional, y concretamente, en el caso de la Policía Nacional, el artículo 166 de la Carta Magna dice a la letra lo siguiente:

“La Policía Nacional tiene por finalidad fundamental garantizar, mantener y restablecer el orden interno. Presta protección y ayuda a las personas y a la comunidad. Garantiza el cumplimiento de las leyes y la seguridad del patrimonio público y del privado. Previene, investiga y combate la delincuencia. Vigila y controla las fronteras”.

Bajo esa premisa, una medida que podría tomar el Estado para reforzar la seguridad ciudadana, y en especial la vigilancia de las calles, podría ser la colaboración de las Fuerzas Armadas, por supuesto no en sentido estricto de la Defensa (armas o personal especializado), sino en lo que concierne a la llamada Policía Militar, que podría salir a la vía pública a reforzar la seguridad, como apoyo a la Policía.

Como seguro muchos han observado, este personal de las Fuerzas Armadas, de casco y cinturón blanco, trabaja desprovisto de armas, salvo una vara de goma, y está bajo el mando de un oficial. Actúa con sobriedad y sería un buen apoyo a la seguridad ciudadana, porque su sola presencia en las calles sería un factor disuasivo para los delincuentes.

La Policía Militar tendrían comunicación directa con las comisarías locales, y eso facilitaría una acción conjunta ante la delincuencia.

Puede ser una propuesta controversial para algunos sectores, pero creemos que la actual situación obliga al Estado a dejar de lado los pruritos teóricos y apelar a todos los recursos democráticos para reducir a su mínima expresión la delincuencia, que cada vez se vuelve más osada y agresiva.