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Año del Buen Servicio al Ciudadano
MIÉRCOLES 16

de agosto de 2017

CHINA-COREA DEL NORTE

Una alianza no tan cierta

El esmero del gobierno de la República Popular China durante el Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional el pasado 15 de mayo era evidente. La iniciativa más ambiciosa del presidente Xi Jinping era presentada oficialmente en esta cita a la comunidad internacional para retomar las antiguas rutas del comercio de la seda por mar y tierra, a fin de transformarlas en una red transnacional que conecta Asia con Europa y África, y así promover el desarrollo común de todos los países involucrados. De hecho, ya forman parte de este proyecto más de cien naciones y un centenar de organizaciones mundiales.

5/8/2017


julio panduro chamorro

Periodista

La presencia de 28 jefes de Estado en Beijing, así como de decenas de altos funcionarios del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, por ejemplo, revelaba la importancia de tan importante encuentro, cuyo espíritu era la inclusión y la apertura a todo aquel país que compartiera el ideal de lograr el desarrollo a través de la cooperación, la conectividad y el rechazo al proteccionismo. Sin embargo, la inauguración no salió tan perfecta como se esperaba. El vecino, Kim Jong-un, presidente de la República Popular Democrática de Corea, quien había sido invitado al foro y comunicó el envío de una delegación, decidió lanzar ese mismo día un misil, horas antes de que Xi ofreciera su discurso de inauguración.

Era la primera ocasión desde marzo en que el disparo tenía éxito: el cohete recorrió 700 kilómetros durante cerca de media hora y alcanzó una altura máxima de 2,000 kilómetros antes de caer en el mar de Japón, a apenas 500 kilómetros de territorio ruso, provocando un momento embarazoso para China, cuyo esfuerzo por lograr que la cita internacional resultara auspiciosa, fuera lamentablemente eclipsada por el disparo del cohete norcoreano desde una base cercana a la ciudad de Kusong, en la provincia de Phyongan Norte. Es decir, muy cerca de Rusia y de la propia patria de Confucio.

Ya las relaciones del gigante asiático con su nación vecina se encontraban tirantes desde abril, cuando Beijing ordenó interrumpir todas sus importaciones de carbón procedentes de Corea del Norte por el resto del año, lo cual privaba a Pyongyang de una fuente vital de ingresos. La decisión china, anunciada por el Ministerio de Comercio, se tomó después de otro ensayo norcoreano del misil balístico Pukguksong-2, convirtiéndose en una clara reacción ante las conversaciones de Beijing y Washington sobre el accionar de Kim Jong-un en los últimos meses.

China ha tenido bastante paciencia con el mandatario norcoreano y, de hecho, sigue manteniendo una posición casi neutral con Pyongyang frente a las cada vez más numerosas voces internacionales de aplicar sanciones mayores por el programa nuclear que aplica. Beijing incluso ha aclarado que la suspensión de la importación de carbón de Corea del Norte no es una decisión unilateral, sino que forma parte de una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, adoptada el 30 de noviembre de 2016, que impone mayores sanciones internacionales en respuesta a los avances de sus planes nucleares con fines militares.

Estos dos hechos revelan, sin ningún tipo de ambages, la actual situación del vínculo chino-norcoreano. En el Ministerio de Relaciones Exteriores de China no están tranquilos con el carácter de Kim Jong-un, de quien desconocen sus reales intenciones y perspectivas diplomáticas. Beijing teme que mayores sanciones contra Corea del Norte, como la intervención militar internacional, desate una masiva movilización de refugiados norcoreanos que pueden cruzar el río Yalu, límite natural entre las dos naciones, cuando se congela en época de invierno. Tal desplazamiento humano tendría consecuencias imprevisibles para el gigante asiático, cuya tradicional política exterior es rechazar cualquier tipo de intervención externa sobre los países.

Si bien el vínculo de China y Corea del Norte era fuerte, incluso muchos veían en ella una alianza natural y desinteresada, el mundo es testigo de que esa relación ya no es la misma porque Pyongyang tiene ahora dirigentes de tercera generación. Las figuras históricas que mantuvieron ese vínculo vigoroso no están más; por el contrario, actualmente existe un líder que mantiene tratos nulos con el mundo y está desarrollando una capacidad nuclear que, sin duda, utilizaría con fines militares en la ocasión que considere más propicia.